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Apartamentos en arriendo: ventajas

Apartamentos en arriendo: ventajas

Encuentra las mejores ideas de decoración y diseño para apartamentos en arriendo. Inspírate con imágenes de apartamentos y contacta al experto ideal para ti.
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A todos, en algún momento de la vida, nos surge la duda de si comprar, construir o arrendar nuestra casa o apartamento, ¿no es así? Al final del día, la respuesta, casi siempre, suele posarse sobre nuestro mismo presupuesto y -claro- sobre nuestros propios intereses y necesidades. Hoy ahondaremos, puntualmente, en los apartamentos en arriendo, sus pros, sus contras y demás cuestiones. ¿Te llama la atención pagar una cuota mensual por un arriendo?; ¿sabes qué cosas puedes hacer y qué cosas no puedes hacer como arrendatario? En homify contestamos todas tus dudas.

¿Cuáles son las ventajas de arrendar un apartamento?

Como en todo, existen ciertas ventajas y desventajas de arrendar en lugar de comprar o construir; he aquí algunos claros ejemplos: 

1. Podrás vivir en una zona que, quizás, no podrías costear de otro modo o vivirás en una casa más grande de la que podrías comprar de tu propio bolsillo. 

2. Adquirir apartamentos en arriendo implica menos papeleos y gestiones que comprarlos. 

3. Al pagarse por cuotas, no deberás hacer una inversión inicial demasiado grande o dura de asumir. 

4. Si, por alguna razón, el barrio que habitas se torna inseguro o deja de parecerte atractivo, podrás cambiarte de apartamento e irte con menores premuras que el dueño -como tal- del lugar (eso sí, ten en cuenta las implicaciones legales y el hecho de que, muy probablemente, se deberá avisar con anticipación tu desalojo). 

5. No tendrás que preocuparte porque tu sector se desvalorice -aunque si se valoriza, quien terminará ganando será el arrendador y no tú-. 

¿Cuáles son las desventajas de ser arrendatario?

1. El hecho de verse obligado a tener una relación forzada con el propietario quien podrá caerle bien pero -en realidad- también podrá caerle mal -no olvidemos que entre arrendador y arrendatario habrá un constante contacto para discutir diversos temas tales como quién pagará los suministros, las distintas reparaciones que puedan surgir o que deban hacerse de entrada y las pautas a seguir en caso de querer desalojar el apartamento-. La clave está -siempre- en pactar un muy claro contrato de alquiler para así dejar las cuentas claras y el chocolate espeso -como dice el dicho-. 

2. Necesitarás la autorización del dueño del lugar para pintar o hacer reformas al apartamento, lo que implica que no tendrás total autonomía -factor no siempre muy agradable-. 

3. En caso de hacer reformas a un lugar, una vez lo abandones -por decisión propia o impuesta- habrás perdido el dinero invertido en tales renovaciones. 

4. Aún cuando vivas muchísimos años en un determinado apartamento y pagando una alta, mediana o pequeña cuota mensual, aquel lugar nunca será -en realidad- tuyo. 

5. En caso de que el arrendador desee volver a habitar el lugar y una vez se haya vencido el contrato, el propietario estará en su derecho de pedirte desalojar el apartamento. 

6. Por último, el arriendo subirá cada año según el ipc lo que hará que, cada 12 meses, la cuota sea un poco más dura. 

Ahora que ya conoces tanto las ventajas como las desventajas, deberás poner todo en una balanza -incluyendo tu presupuesto y tus necesidades- y decidir si los apartamentos en arriendo son en realidad -o no- la mejor opción para ti.

¿Cuáles son las ventajas de ser el arrendador?

Como sabrás, existe una diferencia entre arrendador y arrendatario; arrendador es el dueño del inmueble mientras que arrendatario es quien paga la renta y vive allí, ¿lo ves? Ya hemos discutido las ventajas y desventajas de ser arrendatario y ha llegado el momento de discutir los pros y los contras de, por el contrario, ser el arrendador. He aquí algunas de las ventajas: 

1. Podrás recuperar parte de la inversión que hiciste al comprar el apartamento o la casa que ahora pones en arriendo. 

2. De este modo resultará mucho menos costoso el ser propietario -título que, de por sí, resulta bastante agradable pero a la vez caro-. 

3. Las cuotas mensuales te ayudarán a pagar la hipoteca del inmueble en caso de que exista. 

4. En vez de tener un lugar vacío, contarás con inquilinos -o arrendatarios- que le den un óptimo mantenimiento al lugar y de su bolsillo. 

5. Podrás obtener dinero a la vez que sigues siendo el dueño del apartamento. En otras palabras, poner apartamentos en arriendo pareciera ser, hoy por hoy, un súper negocio al que no estaría nada mal medírsele.

¿Cuáles son las desventajas de ser arrendador?

1. Al convertirte en arrendador dejarás de tener aquel espacio disponible para ti durante lo que reste del contrato. 

2. Se debe asumir una serie de responsabilidades, a pesar de no habitar la casa, tales como mantener la vivienda en óptimas condiciones y ayudar a mediar en la relación entre los arrendatarios y los vecinos. 

3. Es probable que, antes de poder poner en arriendo el lugar, debas hacerle algunas reformas o renovaciones para aumentar su valor. 

4. Existe el riesgo de que no te paguen a tiempo o que -de hecho- no te paguen del todo. Tener que confiar en la buena fe de otros no siempre es una tarea sencilla y, por eso, deberás asegurarte de elegir personas de fiar para que habiten tus apartamentos en arriendo. 

5. Podrás entrar en disputas legales en caso de querer que tu inquilino desaloje y que él se oponga tras haber habitado el lugar por muchos años. Recuerda que lo más importante -tanto para arrendador como para arrendatario- es saber asesorarse muy bien legalmente para entender a qué se tiene derecho y a qué no. 

¿Cómo puedo poner mi apartamento en arriendo de forma segura?

Existen ciertos pasos que debes seguir, cautelosamente, para de este modo poder realizar el arriendo de tu apartamento de forma segura y en homify te los contamos todos: 

1. Elige a tu inquilino con detenimiento: la mejor forma de evitarte dolores de cabeza -o incluso terribles migrañas- es, curándote en salud, eligiendo como arrendatario a una persona en la que confíes. Recuerda que no solo se trata de confiar en la otra persona respecto a su moral sino, además, respecto a su mismo bolsillo puesto que, después de todo, ¿de qué nos sirve que alguien sea extremadamente amable si no cuenta con dinero suficiente para pagarte mensualmente y de forma puntual? 

No olvides que, en caso de querer conocer la solvencia de tu futuro inquilino -cosa que, de preferencia, deberás conocer- podrás solicitar su nómina y contrato de trabajo para, de este modo, comprobar que se encuentra en capacidad de asumir el arriendo propuesto. ¿Qué tan estable es laboralmente tu inquilino? ¿qué tanta química hay entre ustedes dos? ambas preguntas son igualmente importantes y deberás responderlas antes de tomar cualquier decisión. Existen formas de revisar si tu inquilino en potencia ha sido moroso en el pasado; recuerda que entre mejor informado estés, mejor será tu decisión. 

2. Pide garantías adicionales: Por garantías adicionales no nos referimos, únicamente, a el pago de la fianza el cual cubre posibles reparos a la vivienda en caso de que el inquilino haya propiciado daños; nos referimos, además, a garantías de cumplimiento de las obligaciones. No olvides que esta garantía adicional, la cual está amparada por la ley y que -si lo quieres- estipula una o dos mensualidades extras, cubrirá las obligaciones de pago no cumplidas por parte del arrendatario. 

3. Pide, así mismo, un aval: recuerda que este aval -al no ser otra cosa que un respaldo de un tercero sobre los pagos del arrendatario- podrá ser PERSONAL (de un familiar o conocido) o BANCARIO. No olvides avalar los pagos tan solo por un determinado lapso, seis meses o un año, tras lo que tendrán que ser renovados. 

4. Somete tu contrario al arbitraje: soluciona tus conflictos por la vía jurídica y regula tus dudas y discrepancias mediante la ley. Entre más claras estén sus cuentas y su contrato, ¡mejor será! Permite que la ley sea tu árbitro y saque tarjeta roja al arrendatario en caso de ser necesario -no permitas que te metan una goleada-. Recuerda que recurrir a inmuebles o organismos oficiales te curará en salud pues, aceptémoslo, ellos conocen mejor las regulaciones que nosotros -aunque deberás darles una tajada de tu pastel-.    

¿Qué factores influyen en el precio que le debo poner a mi inmueble en arriendo?

¿Aún no sabes cuánto cobrar, mensualmente, por el arriendo de tu apartamento o casa?; he aquí los factores principales que debes tener en cuenta a la hora de estipular un precio: 

1. Localización: ¿A qué estrato pertenece tu barrio o qué tanto se valorizará a futuro según indicadores? 

2. Zonas verdes, deportivas o infantiles: si tu apartamento se ubica junto a un jardín, un bonito parque o espacios deportivos, muy seguramente esto incrementará su valor. 

3. Las ofertas de la zona: ten en cuenta cuánto están cobrando tus vecinos para así no excederte ni cobrar muy bajo. 

Una vez tengas claros estos 3 puntos esenciales podrás empezar a hacer sumas y restas y llegar a un aproximado.

¿Qué cosas se deben fijar, de entrada, entre arrendador y arrendatario?

1. El precio: parece muy obvio pero es lo primero que deberás fijar teniendo en cuenta las demás opciones que existen en el mercado y en el área, zona o barrio del que se esté hablando. 

2. Lo que incluye la renta mensual: en esto deberán ser sumamente claros pues tendrán que establecer qué gastos serán cubiertos y cuáles no serán cubiertos por dicha mensualidad como por ejemplo: la calefacción, los suministros, los impuestos de bienes inmuebles, los gastos comunitarios, de basuras y demás. 

3. La duración del contrato: recuerda que el contrato podrá ser renovado o extendido pero siempre deberá ser muy claro y bien estipulado respecto a su fecha de caducidad. 

4. Las fianzas, las garantías y los avales: establece si habrán garantías adicionales o no y recuerda asesorarte jurídicamente. 

5. El alta de los servicios: deberán pactar quién pagará los servicios y cómo negociar su pago entre ambas partes. 

6. Los cambios que se le pueden -o no- hacer al apartamento: establece qué reformas y renovaciones son posibles y cuáles no para así saber hasta dónde llegar al momento de diseñar o decorar tu espacio -como arrendatario-.

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