Museos: Diseños y decoración

Los museos regeneran el espacio urbano

La última definición de lo que es un museo data del 24 de agosto de 2007, cuando en la 22ª conferencia del Consejo Internacional de Museos, reunida en Viena (Austria), acordó en sus estatutos que un museo es “una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”.

Al igual que su definición académica, la arquitectura y el diseño de los museos han evolucionado desde que, más de 2.000 años atrás, los antiguos griegos dieran origen a estas construcciones como templos consagrados a las musas.

Hoy el museo es un espacio que tiene la función esencial de comunicar. Su presencia, sus espacios externos e internos que propician el encuentro con el público, son señales de un mensaje específico y a la vez imaginativo, ya sea de historia, vanguardia o futurismo. Por eso también son polos de atracción turística.

Simbiosis entre artistas y artesanos

A comienzos del siglo XX se extendieron con fuerza  por el mundo las ideas del movimiento de la Escuela Bauhaus, que preconizaba desde Alemania que “la forma sigue a la función” y que, en el caso de los museos, buscaba la unión entre artesanos y artistas. De esta forma en su construcción se conjugaron las formas geométricas básicas con materiales comunes como el metal, el vidrio, la madera, la piedra y el concreto reforzado, con la aplicación de una estética de líneas simples, sobrias, sin ornamentos ni elementos superficiales sobrepuestos.

La arquitectura, diseño y decoración de los museos hicieron  énfasis en la iluminación natural, la asimetría y la verticalidad; con el propósito de minimizar las jerarquías y propiciar la industrialización en la fabricación de sus componentes; también involucraba al diseño industrial para lograr acercar el producto a una población más amplia.

Ocurrió así un cambio profundo: se pasó de la idea de museo como monumento, al museo flexible tipo “cubo blanco”, caracterizado así:

-El diseño arquitectónico de recorrido continuo, con espacios flexibles y dinámicos, que, mediante la modulación, permite realizar adaptaciones en el sitio, según las nuevas necesidades expositivas. -Utilización de materiales básicos, simples, con mínimos revestimientos, pero con la aplicación de toda la técnica constructiva del momento. -Aprovechamiento de la iluminación natural, por medio de fachadas abiertas al exterior o lucarnas en cubierta. -Economía de recursos, pureza y claridad de formas, volúmenes y elementos, con espacios no saturados, amplios y abiertos.

Museos como el Moma, de New York; la Tate Modern, en Londres; el Reina Sofía, en Madrid; el Ara Pacis, en Roma, y La Neue National Galerie, en Berlín, reflejaron la nueva arquitectura.

Los museos contemporáneos

La expansión de los centros urbanos, el aumento de la población, los cambios en las tecnologías, las transformaciones económicas y la diversificación de las actividades productivas han impactado en la construcción y dinámica museísticas.

Así pues la tendencia internacional actual se encamina al diseño de un museo de arte contemporáneo que se diversifica y vincula las áreas de exposición con talleres culturales y servicios públicos. Se imponen espacios flexibles, con variedad de ambientes interiores y una correlación aproximada de áreas de 50% para exposiciones, 20% para servicios públicos y 30% para los espacios privados y semipúblicos. Todo ello sin dejar de tener en cuenta la gravitación de la tecnología más avanzada.

Vinculación con el público

Desde comienzos del siglo XXI el museo se ha transformado en un lugar para la afluencia masiva de un público activo. Su relación con la ciudad y la sociedad, como trnasformador de espacios urbanos, también contribuye a su evolución.

Más que en ningún otro momento de la historia, los museos están influyendo positivamente en la regeneración y renovación de sectores deprimidos de las ciudades, mediante su arquitectura,  sentido de pertenencia e integración con el contexto urbano.Ejemplo de lo  anterior es la conversión en museos de edificios y zonas industriales que quedaron obsoletos o abandonados. Se cumple así una ecuación: Museos (Memoria + Creatividad) = Progreso Social.