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Cuidados para tu bonsái

Cuidados para tu bonsái

¿Te gusta la jardinería? Practica tus habilidades poniendo un bonsái en tu hogar. Inspírate con imágenes de jardines zen y encuentra la paz interior.
¿Te gusta la jardinería? Practica tus habilidades poniendo un bonsái en tu hogar. Inspírate con imágenes de jardines zen y encuentra la paz interior.

¿Sabías que la palabra bonsái es de origen japonés? “Bon” significa bandeja mientras que “sai” significa cultivar. Así las cosas, el noble arte del bonsái consiste en cultivar tanto árboles como distintos tipos de plantas pero, ojo, reduciendo su tamaño. ¿Adoras un determinado tipo de árbol y amarías poder traértelo a casa si tan solo no fuese tan enorme? He aquí la solución a este tipo de problemas. 

Te preguntarás cómo puede reducirse el tamaño de elementos naturales y, como siempre, homify tiene todas tus respuestas; en este caso, lo anterior se logra mediante distintas técnicas como por ejemplo: el trasplante, la poda, el alambrado y el pinzado. Y es que, precisamente, mediante dichas técnicas logran ser modeladas las distintas plantas y árboles a lo que pareciera ser un tamaño a escala. ¿Quieres aprender más sobre esta técnica?

¿Cuál es el origen del bonsái?

Muy bien, está será una corta y muy sencilla lección de historia. En resumen, el arte del bonsái fue originado en Chin hace, aproximadamente, unos 2000 años atrás. En un principio, el bonsái surgió a manera de culto u ofrenda para los monjes taoístas de la época. Y es que, para estos monjes, aquellas plantas diminutas o reducidas poseían un sentido más simbólico que estético. Para ellos, estas creaciones naturales representaban la eternidad; un concepto altamente existencial, subjetivo y profundo -verdad que la clase era de historia y no de filosofía, disculpen-.  

Así las cosas, para los monjes el árbol simbolizaba el puente o el canal entre lo divino y lo humano o, en otras palabras, entre el cielo y la tierra, lo divino y lo mundano, lo sagrado y lo terrenal. Durante muchísimos siglos fueron las personas nobles y pertenecientes a altas estratificaciones de la sociedad los encargados del cuidado de los bonsáis por ser catalogado como un arte, precisamente, muy noble. Para ese entonces, la leyenda o, mejor, la creencia dictaba que quienes fuesen capaces de conservar un árbol dentro de una pequeña maceta, estaban destinados para la eternidad.

En los inicios, los árboles que eran reproducidos en miniatura eran únicamente aquellos que crecían en las altas montañas; la razón era simple: aquellos eran los árboles que más adversidades climáticas debían padecer y sobrevivir. La tradición fue creciendo y 800 años atrás fue migrando a Japón y, paulatinamente, al resto del mundo. Hoy por hoy, ya no se trata de algo exclusivo de ningún continente y occidente goza de esta linda tradición que, en la actualidad, tiene más un sentido estético para muchos.

¿Los bonsáis son genéticamente reducidos en tamaño?

No. La respuesta es: no -a pesar de que muchos, por desinformación o desinterés, crean lo contrario-. Un bonsái No es genéticamente empequeñecido sino que, por el contrario, se mantiene pequeño al podar su tronco, sus hojas y raíces, de vez en vez. Ahora bien, vale aclarar que la frecuencia o la cantidad de veces que debemos podar un árbol depende, claro, de su misma especie. De ser cultivado adecuadamente, este tipo de árboles miniatura podrán sobrevivir el mismo tiempo que sobreviviría un árbol de tamaño normal de su misma especie; es por eso que su oportuno y óptimo cuidado es tan esencial ya que, de cuidarse mal o de forma incorrecta, es probable que muera prontamente.

¿Qué tipos de árboles o plantas pueden ser cultivadas mediante esta técnica?

En general, cualquier tipo de árbol o planta podría ser cultivado -en teoría- mediante esta particular técnica. Sin embargo, existen unas cuantas especies que han resultado ser las preferidas por los aficionados por sus pequeñas y naturales hojas y, además, por su resistencia; después de todo, no toda planta resistirá crecer en medio de una pequeña maceta. He aquí algunos de los árboles y plantas más utilizados: Hacer (acre); Pinus (pino silvestre); Ulmus (olmo); Rhododendron (azalea); Ficus (higuera); Olea (olivo) y Juniperus (enebro), entre otros. 

Por lo general, las macetas suelen venir acompañadas de lo que se conoce como suiseki o piedras de paisaje japonesas; sin embargo, por lo general no se recurre propiamente a suisekis originales por lo que resulta más apropiado llamarles teneski al tratarse tan solo de piedras que representan las distintas estaciones del año (primavera invierno, verano y otoño).

¿Cómo deben ser cultivados los bonsáis?

Los bonsáis deben ser cultivados en exteriores durante todo el año. Recuerda que cada especie trae consigo distintas especificaciones y distintos hábitats a los que recurrir. Si estamos hablando de especies tropicales, por ejemplo, es importante saber resguardarlas del frío y de las temperaturas demasiado bajas. Un invernadero bien iluminado sería entonces el lugar ideal donde cultivar especies tropicales en medio de clima templados, ¿lo ves? Sabemos que no todos cuentan con su propio invernadero en casa y, por eso, otra gran idea es ubicar tus bonsáis junto a ventanas donde les pegue mucho el sol. Existen muchos otros factores a tener en cuenta para cultivar y conservar exitosamente este tipo de plantas y árboles y acá, en homify, te las enlistamos.

1.    Riego

El riego, como sabrán, es sumamente importante. Así las cosas, se debe regar de forma abundante una vez el suelo de la maceta comience a secarse. La frecuencia de riego dependerá, básicamente de dos factores: la especie a la que te enfrentes y el clima en el que te ubiques. Si estás en un lugar muy cálido es posible que el agua se evapore con mayor rapidez y que, por lo mismo, tu riego deba ser más abundante o deba llevarse a cabo en las noches cuando las temperaturas bajan un poco. 

Por lo general, si se vive en climas muy fríos el riego puede hacerse cada dos o tres días, pero si por el contrario nos ubicamos en zonas muy cálidas, vale la pena regar diariamente y sagradamente -en repetidas ocasiones-. Norma: deberás utilizar una regadera con agujeros muy finos que puedan aportar más oxígeno; lo anterior también prevendrá que el sustrato se vea degradado o que el drenaje se va alterado. Si no sale agua por los agujeros entonces eso quiere decir que el H2O no ha calado por cada rincón. Los agujeros son ideales para drenar y para que, finalmente, no termine tu maceta toda enlodada; y es que, así como todo lo que sube tiene que caer, ¡todo lo que entra debe de salir también! 

Recuerda que el agua de la lluvia es la ideal para el riego de este tipo de plantas pues es el tipo de agua al que estas especies -que ahora son por así decirlo “domésticas” pero antes eran “salvajes”- están acostumbradas.  Si vas a utilizar agua del grifo, se recomienda dejarla reposar -por lo menos- durante 24 horas seguidas para que así el cloro quede en el fondo. Respecto a al pH del agua, el recomendado es de 6,5-.

2.    Abono

El abono orgánico sólido (harinas, soja, sangre o huesos) es el ideal para este tipo de casos. En caso de que decidas recurrir a un fertilizante químico y líquido, recuerda seguir muy al pie de la letra las instrucciones del fabrican; después de todo, los excesos siempre serán perjudiciales no solo para nosotros los humanos sino para todos los demás seres vivientes. 

No olvides que si te excedes con el fertilizante podrías terminar quemando las raíces y, por supuesto, esto no es lo que queremos. Por último, jamás abones plantas que se encuentren demasiado débiles o, en su defecto muy enfermas ni tampoco aquellas que acaban de pasar por un trasplante o una poda -en estos casos se deberá esperar, como mínimo, unos treinta días-. Recuerda siempre que las plantas de color verde necesitan los siguientes nutrientes: nitrógeno, fósforo y potasio.

3.    Poda

Existen dos tipos de poda:

I)             Poda de mantenimiento: La cual va formando, paulatinamente, el bonsái podando las ramas cuando estas tienen de 7 a 8 hojas; se corta por encima de los 2 o 3 pares de hojas y se deben quitar las que estén muy amarillentas.

II)            Poda drástica o de formación: se poda drásticamente para adquirir la forma deseada utilizando una navaja bien afilada. Recuerda que, como toda herida, la poda debe ser curada, así que unta pasta cicatrizante para mimar a tu plantica.

4.    Trasplante

Una vez la tierra se agota -cosa que ocurre cada dos o tres años- las plantas deberán ser trasplantadas recortando parte de las raíces y podando las ramas. En general, se corta entre un tercio y dos tercios de las raíces aunque, claro, existen casos en los que esto no resulta necesario. No olvides que existen dos tipos de raíces:

I)             Raíces de sostén: aquellas que sí deben ser recortadas y que son reconocibles por ser las más gruesas -ya que actúan a manera de base-.

II)            Raíces de alimento: un tanto más finas y con pequeños filamentos. Recuerda que estas NO deben ser cortadas.

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